
Toma una de tus descripciones de personaje y tacha toda palabra que juzgue (hermosa, imponente, cinematográfica); lo que quede debe seguir describiendo a una persona.
Una descripción no es una reseña de la imagen que quieres; es un inventario de lo que hay frente a la cámara y de dónde viene la luz. Todo lo demás —brillo, sombra, ambiente, dramatismo— es una consecuencia que el modelo calcula. Nombra la causa y obtienes la consecuencia; nombra la consecuencia y obtienes una pintura literal de ella.

«Luz cálida en su frente y nariz» produce una mancha amarilla en la frente y la nariz, justo donde dijiste, como si le acercaran una linterna a la cara. «Una lámpara de techo cálida arriba y a la derecha, una ventana a la izquierda» produce un rostro iluminado con una zona de sombra y un borde de luz diurna, porque eso es lo que hacen esas lámparas. Dos hábitos extra: no nombres un límite («donde se encuentran los dos colores en su nariz» dibuja una línea dura) y evita palabras de color saturado para la luz: una lámpara de tungsteno sobre la piel es blanco cálido, y «amarillo» te da pintura amarilla.
«Increíblemente hermosa», «apuesto», «feroz» son veredictos; el modelo los resuelve en un rostro bonito promedio y el personaje pierde su identidad. Escribe la estructura: forma de los ojos, cejas, puente nasal, mandíbula, un lunar, una cicatriz, cómo cae el cabello. Luego una o dos cosas que hace con el rostro: ojos entrecerrados, boca tensa. La identidad sobrevive porque se describió, no se pidió. Escribe una descripción que funcione.
«Un pasillo lúgubre y opresivo» te da una mancha oscura. «Un pasillo de hospital, azulejos verdes hasta la altura de la cintura, tubos fluorescentes cada tres metros, uno parpadeando, puertas a la izquierda» te da un pasillo que es lúgubre por lo que hay en él, y será el mismo pasillo en cada toma. Con los accesorios pasa igual: «una cartera de cuero desgastada, hebilla de latón, correa reparada con cinta», no «un bolso que parece importante».
En el storyboard, una acción necesita un estado inicial y una dirección: «sentada, se pone de pie y gira hacia la izquierda del encuadre» en lugar de «reacciona de forma dramática». Alguien fuera del encuadre es una dirección («mira hacia la derecha del encuadre»), no un nombre. «Tensión», «energía» y «un momento poderoso» no describen nada que la cámara pueda ver y se ignoran o se pintan como ruido. Cómo escribir una toma.
| Resultado (evitar) | Causa (escribe esto) |
|---|---|
| Luz cálida en su frente y nariz | Una lámpara de techo cálida arriba y a la derecha; luz de ventana desde la izquierda |
| Un aire amenazante | Cicatriz que atraviesa la ceja izquierda, ojos entrecerrados, mandíbula tensa |
| Un pasillo lúgubre | Azulejos verdes hasta la altura de la cintura, tubos fluorescentes cada tres metros, uno parpadeando |
| Rayos de luz volumétricos | Una capa de humo de cigarrillo suspendida en la habitación; una ventana pequeña |
| Ella reacciona de forma dramática | Sentada; se pone de pie y gira hacia la izquierda del encuadre |
Para ambos. Las fichas se dibujan a partir de descripciones; las tomas, a partir del texto del storyboard. La misma regla se aplica a las dos.
No aporta nada que el modelo pueda colocar en el encuadre. Di qué lo hace cinematográfico: el objetivo, la luz, el encuadre.
Ahí vive el aspecto: imagen real, anime, 3D. Las descripciones no deben repetirlo.
Casi siempre por un resultado de iluminación escrito en la descripción. Mejor mueve la lámpara.
Sí; los modelos leen ambos idiomas, y las palabras de veredicto fallan igual en los dos.
Describe lo que hay ahí y de dónde viene la luz; deja que el modelo haga la iluminación.
Actualizado el 27 de septiembre de 2026
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